Arkanoid: Los placeres de la vida
- Scott Mizuno

- 27 ago 2020
- 1 min de lectura
Amamos los juegos retro, es innegable. Desde hace tiempo que tengo un gran interés por los juegos retro. Me sorprende que pese a las limitaciones de la tecnología de le época lograron el levantar una industria explotando simpleza y jugabilidades adictivas.

Creo que Arkanoid es como la cerveza del día Jueves a las 20:00 horas. Cómo el sacarte los zapatos después de un día de trabajo de 10 horas a 35°. Cómo ver por millonésima vez esa película que aún te hace reír.
Se puede definir como un momento para distraerte con un juego simple, divertido y dejar andar el reloj.
La idea es sencilla. Algo símil a pong pero sin el versus, destruir bloques por medio de una paleta y una pelota saltarina con nitro. Modalidad ya familiar para mí gracias a los noventeros “Tetris” (ojo, el juego de minúscula pantalla monocromática vendido en las calles, no en el juego en sí…).
En lo personal me gustó mucho el que existan ítem que ayudan en lo desafiante que resulta este juego. Mis favoritos son el que triplica la pelota y el que permite que la paleta dispare, resultando de gran ayuda.

Nótese que con frecuencia la “pelotita” alcanza una velocidad superior a la del sonido y tardamos más en lo que comience la partida que lo que duramos en esta. Como consuelo es que tenemos gran cantidad de vidas…
Lejos una de esas joyitas que merecen llamarse “viejas glorias” y que nos hacen entender porque esta industria tuvo un auge casi vertiginoso en su momento.



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