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Journey: El ciclo de la vida.

  • Foto del escritor: Scott Mizuno
    Scott Mizuno
  • 14 sept 2020
  • 2 min de lectura

Luego de enamorarme a primera vista del hermoso GRIS (sí, debo una reseña de tan delicado juego...) decidí embarcarme en estas experiencias tan distintas a lo que suelo jugar.

Journey es un juego de aventura, en donde el mundo es hermosamente expuesto y en donde podemos vivir la frase "Lo importante no es el destino, más es el viaje..."


Por medio de una sencilla jugabilidad exploramos un mundo donde coexisten paisajes, ruinas y ciertos elementos difíciles de clasificar como objetos, seres vivos o vegetales. Pero esto es irrelevante, porque en Journey, lo importante es la emoción, el sentir.

Debo aclarar que seré tremendamente subjetivo al escribir, pues este juego esta creado para llegar a eso. EL personaje fue ideado como un concepto sencillo y minimalista para no robar la atención de lo importante... el viaje, la experiencia.

El desierto, la nieve, las ruinas, todos estos espacios muy sencillos y a veces decadentes, están plagados de belleza. El sol hace brillar la arena en las dunas, nuestras prendas se mueven con gracia al bajar por pendientes o se cristalizan con la nieve. Todo es una exhuberancia y derroche de belleza y paisajismo. Deleite visual.

La jugabilidad es sencilla, vamos avanzando interactuando con el entorno para superar sencillos retos, a medida que avanzamos nuestras capacidades como vuelo o salto se incrementan, atravesamos edificios en ruinas llegando a puertas que ha diferentes zonas naturales, los únicos enemigos que se presentan son unos escualos de roca, al estilo golem (dos veces me atacaron,,,) que nos ponen en momentos de tensión.

Por medio de imágenes sin dialogo una historia se va relatando, el "viajero" interactúa con lo que parece ser espíritus o deidades quienes lo orientan y guían comprendiendo que debemos llevar a cabo esta travesía...


¿Es un ritual de iniciación?

¿Es una misión por salvar el mundo?

¿Es un deber para él...?


No lo sabemos, y la interpretación de estas son tremendamente personales.

Es esta la riqueza de Journey, el dejar abiertas preguntas o espacio a nuestra imaginación u opinión personal. Similar a Shadow of the Colossus, donde lo que teníamos claro era que eramos Wander y debíamos llevar a cabo el ritual prohibido para salvar a la Princesa Mono, aún tenemos muchas preguntas abiertas...¿Eran novios o hermanos?, ¿En qué condiciones murió?, ¿Porque Dormin fue dividido y cuando fue?... preguntas que quedan nuestra imaginación.

Pero Journey lo lleva a otro nivel, aquí es solo el viaje, el personaje ni siquiera es tan humano, y pasa a segundo plano siendo nosotros mismos quienes llevamos a cabo la travesía, somos nosotros los que avanzamos tras las delicadas telas que nos ayudan, somos nosotros quien caemos pesadamente en la nieve ya rendidos... y justo en el final, al llegar a nuestra meta... mejor descúbrelo tú mismo

Porque Journey es un viaje, y al finalizarlo... no somos los mismos que lo iniciaron...




 
 
 

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